China le dicta sentencia de muerte a los autos de combustión interna

En el viejo continente los autos a combustión interna ya tienen sentencia de muerte: entre el 2025 y el 2040 ya no se venderán autos nuevos de esta clase; y de igual forma que los autos eléctricos tienen subsidios y descuentos en su precio final para acelerar su adopción, podemos augurar que se imputarán impuestos y cuotas especiales al parque vehicular restante de la antigua generación, en orden de acelerar su extinción.

Francia, Inglaterra, y más recientemente, Escocia son los países que han dictado una prohibición paulatina de estos vehículos. Otros tantos países como Estados Unidos, Noruega, y China han impuesto mandatos de cero emisiones que obligan a las compañías desarrolladoras a incrementar la producción y ventas de los nuevos, los impulsados por electricidad.

En el caso de China y el mandato fue tan agresivo, que todas las firmas que operan en su país, excepto Tesla, protestaron contra el mandato y urgieron que sus disposiciones “se relajaran”. El propósito del mandato chino es que para 2018 el 8% de las ventas totales de la industria sean por eléctricos; y para 2020, 12 por ciento.

Y no es coincidencia que las firmas se hubieran pronunciado en contra del mandato: el chino es el mercado más grande e importante en muchos segmentos, incluido el de los vehículos eléctricos. Tanto así, que Toyota, Nissan y Ford han firmado contratos de producción compartida, los llamados joint ventures, con empresas automotrices chinas para crear nuevas marcas y modelos eléctricos, comercializables sólo en china.

Hasta hace poco la reglamentación del país era que no se podían adjudicar más de dos contratos para una compañía extranjera; pero el éxito de las licencias fue tal, que Shangai recientemente dispuso una nueva norma, con tres contratos como límite.

Así ha avanzado el sector en china, hasta el día de ayer, cuando, gracias a un informe de Bloomberg se supo que el gobierno chino ya tiene considerada una fecha límite para la producción y venta de vehículos impulsados por gasolina o diésel. No más autos de combustión interna en el mercado más grande del mundo.

De acuerdo a Xin Guobin, el viceministro de industria e información, el gobierno ya está trabajando con los reguladores para establecer una fecha límite, y una estrategia de mercado que permita llegar, paulatinamente, a ese objetivo.

La medida tendría un impacto no sólo en el medio ambiente de China sino en el de todo el mundo; de hecho, una prohibición de vehículos a gasolina en ese país, por su importancia comercial, en particular la automotriz, bien podría significar la fecha de muerte de los autos a gasolina en todo el mundo: el inicio del fin.

Lo que se sabe gracias a las agencias de información chinas es que los miembros de la industria automotora ya están bajo aviso, y trabajan ya para adaptar sus estrategias; asimismo, gracias al mandato y a la nueva disposición, los subsidios del auto eléctrico en este país podrían llegar hasta la mitad del precio final.

Según la Agencia Internacional de Energía, el 40% de los vehículos eléctricos que se vendieron en todo el mundo durante el 2016, se vendieron en China; eso es más del doble de lo vendido en Estados Unidos. Sin embargo, ese 40%, comparado con las ventas totales de vehículos a combustión sigue siendo apenas del 1%. Sirvan los porcentajes para estimar el potencial de la nueva disposición china.

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