25% de las partes ‘norteamericanas’ del Tesla Model 3 son de México

El Tesla Model 3 es, quizá, el auto eléctrico que goza de mayor expectación y fama. Ya lo hemos tratado aquí: se trata del vehículo más accesible de la firma, que está diseñado específicamente para recorrer viajes largos, sin que el usuario tenga que pagar por el dispositivo cuentas millonarias. Si se le añaden los impuestos exentos, en el caso de México: tenencia, verificación y el Impuesto Sobre Automóviles Nuevos (ISAN), el precio de un Model 3 puede ser medianamente asequible.

En nuestro país su precio inició en los USD$35,000 y puede apartarse inicialmente con $20,000 pesos. El usuario recibiría su dispositivo a lo largo de 2018, como ya lo hemos explicado en entradas anteriores.

Lo que ahora sabemos del Model 3 es tanto más sustancioso: el vehículo está compuesto por 10,000 partes vitales, dos tercios de las cuales tienen su origen en Estados Unidos y Canadá. El 25% de esa fracción, son de México. Este elemento, por otro lado, permite una mayor flexibilidad en cuanto a los costos: si consideramos que, hasta el momento todavía vigente Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), establece que un vehículo de libre comercio en Norteamérica tiene que tener al menos 55% de sus partes fabricadas en esta región.

Esto, como sabemos, permite la exención de impuestos fronterizos y tarifas por aranceles, cuando es trasladado, por ejemplo, de Canadá a México. En Canadá, por ejemplo, un tesla Model 3 puede costar hasta 6% menos, sobre el precio base del automóvil, respecto de los países fuera del TLCAN.

El Tesla Model 3, por otro lado, fue pensado desde el principio como auto de libre comercio en Norteamérica, es parte de su estrategia comercial. Una de las primeras pistas es que, a diferencia de lo acostumbrado, las baterías 2170 del vehículo se fabrican en Estados Unidos en vez de en Japón. En este sentido, la Gigafactory de Tesla modifica toda la cadena de suministro de partes, permitiendo, al menos en nuestra región, una trayectoria del dispositivo más rápida y suave.

El propio Elon Musk, durante el evento de inauguración comercial del Model 3, afirmó que dos terceras partes del equipo estaban fabricadas en Norteamérica, y el resto en distintas partes del mundo. Hoy, gracias a la información que proporcionan los expertos, sabemos el 25% de esas ‘partes norteamericanas’ son mexicanas.

No debería esto en realidad de sorprendernos, si consideramos la importancia en el entorno global de la industria automotriz mexicana. Dentro de nuestro país, de todas las exportaciones manufactureras, el 25% corresponden a la industria automotriz. Las más importantes de ese porcentaje, son de automóviles completos, con capacidad de transportar a más de 5 personas. Después, las partes de vehículos son las más importantes, con un 27% de participación, según los datos proporcionados por la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA).

En millones de dólares, este tipo de exportaciones representan USD$22,820 millones; lo que supera, en números, a todas las exportaciones energéticas: petróleo crudo, gas natural, etcétera. México exporta más partes de automóviles que energéticos, y la participación de las primeras respecto al Producto Interno Bruto es mayor que la de los segundos.

En el entorno internacional, las exportaciones de nuestro país se ubican en el cuarto lugar, sólo detrás de Estados Unidos, y dos peldaños arriba de Canadá, que se ubica en el lugar número seis. De hecho, en general, las industrias de estos tres países (México, Estados Unidos y Canadá) son las tres más grandes del mundo, con China y Francia también en el podio.

A pesar de que el Model 3 es, pues, un vehículo especialmente diseñado para penetrar hondamente al mercado norteamericano, por todo lo que hemos dicho arriba; el CEO de Tesla, Musk, ha dejado siempre en claro que la cadena de suministro del equipo es muy compleja, y en ella todas las partes son decisivas. Todas y cada una de las 10,000 piezas que lo componen, ha dicho, son vitales para la fabricación del vehículo en la planta de Fermont, en California.

Alguna falla en esa cadena de suministro colapsaría los planes de la firma de producir 500,000 automóviles por año.

 

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